Hoy día el servicio fundamental que se presta en una Notaría está orientado al fin último de proporcionar seguridad jurídica a los intervinientes en el tráfico.
Se pretende que al contratar, las partes queden razonablemente confiadas en que el contrato se llevará a término, porque ambas partes se están comprometiendo ante el funcionario público que tiene delegada la dación de fe por parte del Estado, en su voluntad de llevar a buen fin los compromisos adquiridos.
No todos los contratos son bilaterales, existen también actos unilaterales que tienen por objetivo que la voluntad del otorgante conste en documento público a fin de que pueda ser conocida y respetada: testamentos, poderes...
Se puede dejar constancia de un hecho o acontecimiento concreto, con finalidad probatoria, un acta.
Intervenimos en las pólizas mercantiles que los particulares suscriben con las entidades de crédito, para que aquellos puedan conocer sus derechos.
En definitiva, el Notario Público, en su condición de funcionario, garantiza la legalidad de las actuaciones de las partes y defiende con imparcialidad sus derechos
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